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Puerto pintoresco en una de las islas griegasLas islas Griegas son algo mucho más sorprendente que escenarios bañados de sol con las pintorescas casitas, completamente blancas que coronan las colinas, los blancos alados molinos de viento, o las playas doradas de azules aguas cristalinas, que ofrecen vacaciones de todas las clases posibles. Quienes han conocido las islas Griegas están de acuerdo en que constituyen uno de los pocos destinos perfectos en el mundo para vacaciones en barco y cruceros. Y esto porque cada una de las islas Griegas es por si sola un pequeño universo al cual te atas cuando lo exploras.

En la variopinta línea costera de las islas Griegas se alternan golfos aislados, rodeados de desnudos escarpados o precipicios cubiertos de vegetación, playas famosas, solitarias o bulliciosas llenas de diversión, barrancos en tierra firme que continúan dentro del mar, humedales costeros o cuevas submarinas, complejos de rocas como si fueran obras maestras, pueblitos encamarados en abruptas laderas, pueblos pesqueros pintorescos, y puertos multicolores llenos de pequeñas embarcaciones o yates de todos tamaños, o de playas seductoras de aguas azules cristalinas, unas veces son extensas de arena blanca o rubia, y otras veces con guijarros, o son el resultado de la formación volcánica tomando el color obscuro de la lava espesa o también el completamente blanco de la piedra pómez que procede de la solidificación de la ceniza volcánica. El mar en las islas Griegas es tan limpio como en ningún otro lugar del Mediterráneo, tanto que se nota el fondo con los seres marinos y los enormes bancos de peces a varios metros de profundidad. Efectivamente muchas de las playas griegas han ganado banderas azules del programa Europeo y entonces son apropiadas para todas las actividades marítimas de recreo como el surf a vela, navegación a vela, kayak marítimo, hacer surf, esquí marítimo, inmersiones, esnόrquel, y naturalmente para nadar y tomar el sol. Aunque en la mayoría de los lugares el submarinismo está prohibido a fin de que se protejan del saqueo las antigüedades marinas, en muchas islas Griegas existen escuelas que ofrecen también excursiones con inmersiones.

En la mayoría de las islas Griegas también en aquellas que no tienen residentes permanentes, hay sitios de importante interés arqueológico perteneciente a las épocas paleolíticas, la arcaica, (Cicladitica – Minoica – Micénica), la clásica, la bizantina, así como del periodo medieval en Grecia. La mayoría de los puertos de las islas Griegas se encuentran en lugares conocidos de puertos antiguos y no son pocos aquellos en los que el mar moja los muelles antiguos o las murallas. Y por su puesto en la totalidad de las tradicionales aldeas pobladas, la continuidad cultural de la identidad griega a través de los siglos es obvia así la continuación histórica de la tradición griega como forma de vida que conecta el presente con el pasado más lejano.

Jòra con su puerto pesquero debajo, como en muchas islas griegas.Los antiguos creían que cada sitio tiene su propia deidad. Lo seguro es que cada isla Griega, es excepcional por su carácter, ofreciendo un conjunto único de escenarios sorprendentes, playas seductoras, lugares de mayor interés en la naturaleza, monumentos antiguos y medievales, flora, arquitectura y por su puesto su contribución tan admirada en eso que internacionalmente se llama helenismo. Independientemente de las características particulares de cada isla Griega, hay un elemento muy común; casi en todas las casas, ya sea en el patio o en el balcón hay una albahaca plantada en una maceta. La albahaca da un sentido especial a la vida griega, tanto si se trata para la preparación del agua bendita o para la realización de cualquier deliciosa receta tradicional. En las islas Griegas van a saborear la alimentación con la auténtica dieta mediterránea como viene al presente desde la sabiduría antigua y van a disfrutar con infusiones las hierbas que generosamente proporciona la naturaleza insular. Allí pueden unirse a los nativos y conocer las actividades agrarias, de la pesca, y de los otros medios para vivir de los isleños, divertirse con ellos en las numerosas fiestas locales y descubrir, porque su vida, a un ritmo relajado y sin pretensiones les retribuye con un pensamiento creativo, conocimiento de sí mismos y longevidad.

En la mayoría de las islas Griegas los nativos llaman a su capital ¨Jòra¨, independientemente del nombre oficial que tiene el mapa. La mejor forma para conocer Jòra, es empezar desde el puerto y subir por los callejones y las confusas callejuelas dentro de la atmosfera romántica, dejándose guiar hasta llegar al final. Puede ser que terminen en una típica plaza con tabernas y cafeterías tradicionales donde en una esquina un joven toca el instrumento musical del lugar y una persona mayor expresa en una canción todo el lamento melódico de la raza griega. O puede ser que el paseo termine en una vieja iglesia, la cual a lo mejor está abierta pero dentro está vacía. O también termina en un inesperado sitio arqueológico o simplemente en un lugar con una vista sorprendente. Algunos, tal vez terminan en un callejón sin salida o quizás les guíen a algún cruce por el que han pasado ya. ¡Sonreíd y alentaos, no estáis en ningún laberinto! Una callejuela empedrada, como en muchas islas griegas.El objetivo de este orden, ya desde la Edad Media, era para una defensa compacta porque pretendía causar confusión y pérdida del control de movilidad a los piratas y a los otros invasores. La piratería en el Egeo había durado hasta el comienzo del siglo 19. Si perdéis la orientación solamente dirigíos hacia abajo o pregunten a un nativo con la palabra ¨limani¨ (puerto) o la palabra ¨platia¨ (plaza). En algunas islas Griegas, Jòra está construida en la parte alta de una colina y el pequeño puerto no es nada más que un bonito pueblo pesquero o su versión moderna. En todo caso el más agradable paseo es temprano por la mañana, cuando por Jòra caminan sus habitantes o un poco antes, o un poco después de la puesta de sol cuando todavía es el atardecer. Puede ser que la más famosa puesta de sol sea la de Santorìni, pero en todas las islas Griegas la puesta de sol es por lo menos fascinante. Elegid un lugar alto sin obstáculos con vistas hacia el mar abierto y si las condiciones de la atmosfera son adecuadas – que normalmente son – vais a regocijaros a la vista de una maravillosa y ardiente puesta de sol sobre un ¨obscuro mar de vino¨. Y si las espectaculares puestas de sol les fascinan, una igualmente salida de sol, exactamente dentro del horizonte del mar Egeo que ilumina a sus islas despacio, se os va a revelar porque Homero caracteriza como Rododáctila (de sonrosados dedos) a Eos, la diosa de la aurora y la madre de los vientos. Pero si habéis anclado en alguna caleta aislada, después de la cena que preparasteis con los bien frescos productos de la isla Griega, disfrutad la variedad del vino local observando la luz de la luna que inunda el mar. Y si no hubiera luna, de nuevo sois afortunados porque en el nocturno superlimpio cielo de las islas Griegas vais a contemplar las figuras de las constelaciones y el brazo espiral de nuestra Galaxia, y un poco más lejos, especialmente en Agosto, veréis por lo menos una estrella fugaz que se clava en el Egeo antes de pedir un deseo.

La línea de costa como un encaje de las islas griegasLas vacaciones en veleros, ya en alquiler de barcos sin patrón o en alquiler de barcos con patrón, dan la posibilidad para uno de los más interesantes recorridos del mundo, de isla a isla, porque sin ninguna exageración los mares griegos constituyen el paraíso velero.
Muchos se preguntan cuántas islas Griegas existen. Pues, son increíblemente muchas, pero lo más interesante es que su costa como de encaje está llena de bahías y golfos, ofreciendo varios puertos naturales y buenos amarraderos, que son los que prefieren la mayoría de las embarcaciones para descansar en lugar de anclar en los puertos pintorescos. Las distancias entre las islas son tan pequeñas que exigen comúnmente navegación de pocas horas. Exceptuando tanto las famosas como las mejores islas Griegas que por supuesto todos quieren verlas, la visita de las no tan frecuentadas a las más aisladas islas Griegas constituye una de las mejores experiencias y lo más probable es que los van enamorar cuando las descubráis. No se sorprendan si sienten que algo les dice que cambien de curso para una isla Griega menos conocida o también hacia una isleta lejana. Si el tiempo lo permite y la pueden alcanzar cuanto es todavía temprano, ¡déjenlo que suceda! Puede ser la mejor parte de sus vacaciones – el golfo más curioso con la playa más increíble – la taberna bonita sin electricidad sobre la arena, y el tabernero que os ofrece los más frescos y deliciosos mariscos que acaba de sacar el mismo del mar, y que tenga familiares en la misma ciudad en la que ustedes viven – la auténtica fiesta tradicional de los nativos ¡donde os convertisteis en las personas «honradas», festejadas, de la noche…!

Cualquier recorrido que elijan entre las islas Griegas, les va a obsequiar momentos increíbles en tonos mágicos desde el azul oscuro hasta el celeste y va agudizar sus sentidos hasta el extremo. Las fotografías no son capaces de describir estos paisajes. Los sonidos delicados, los aromas, y los pequeños detalles que capta la vista humana no se describen en la máquina de fotos o en una cámara. ¿Cómo va describir el lente todas las cosas conforme te vas acercando hacia una isla, si lo primero que te recibe, y percibes, son los aromas de las hierbas que trae la brisa en su apogeo? ¿Qué puede captar el lente cuando la luz brillante de sol del Egeo pone al mar tranquilo y ondula el viento desde la primera ráfaga que aparece como cubierta con diamantes pequeños que brillan, y es en ese momento cuando la existencia humana se une con el universo? ¿Qué lente puede competir con la vista humana cuando navegando en el mar tempestuoso, las cumbres esmeraldas de las olas que rompen decoradas con espuma que casi tocas cuando pasan por la popa, revelan el porqué de los griegos que en épocas muy antiguas veían o ¿se imaginaban? los caballos de Poseidón?

Así que alquilar un barco y visitar las islas Griegas por las fotografías maravillosas que han visto y los seductores artículos de viaje que han leído. Visítenlas por las historias que han oído y por las películas que han visto con las islas Griegas como escenario. Lo seguro es que mucho tiempo después de haberse ido van a sentir que algo les llama les atrae y así visitarlas una y otra vez. Porque cuántas veces visiten las islas Griegas, aunque sea la misma isla de nuevo, van a querer descubrir lo que no tuvieron tiempo de ver la vez anterior, aunque esto sea el rayo de sol o quizás la figura de una Sirena, que les hecho un ojito a través de la ola.

 

 

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